Día 1
Lyon
Francia · embarque
Subes a bordo en Lyon, que es donde se come mejor en Francia y lo dicen los propios franceses. La primera copa es un Beaujolais de la zona: quedan cien kilómetros de río para que el vino se ponga serio.
El Ródano baja de norte a sur y el vino cambia con él: en Lyon todavía es Beaujolais ligero; al llegar a Aviñón ya es Châteauneuf-du-Pape. Se nota en la copa y en la luz.
Este no vuelve al puerto de salida: empieza en Lyon y termina en Arlés, doscientos kilómetros más al sur. Es una ruta que se lee de arriba abajo, y el vuelo de vuelta sale por Marsella, no por donde llegaste.
Línea a trazos: lo que navega el barco, siempre río abajo. Punteado fino: Beaujolais y Châteauneuf-du-Pape, que se visitan por tierra. Ruta de ida: se embarca arriba (Lyon) y se desembarca abajo (Arlés).
Las excursiones de cada puerto están incluidas en el precio del crucero. Donde hay varias, eliges una: no se hacen todas el mismo día.
Día 1
Francia · embarque
Subes a bordo en Lyon, que es donde se come mejor en Francia y lo dicen los propios franceses. La primera copa es un Beaujolais de la zona: quedan cien kilómetros de río para que el vino se ponga serio.
Día 2
Francia
Día entero en la ciudad. El casco viejo es Patrimonio de la Humanidad y está atravesado por los traboules, pasadizos que cruzan por dentro de los edificios y que usaban los tejedores de seda para llevar la tela sin que se mojara. Y están Les Halles, el mercado cubierto que lleva el nombre de Paul Bocuse.
Día 3
Francia · desde Lyon
Se sale al campo. El Beaujolais es de pueblos de piedra dorada —de ahí lo de pays des pierres dorées— y de laderas de granito donde la gamay lleva siglos. La cata es en una bodega de Trévoux, con los propios viticultores explicando por qué aquí todavía se vendimia a mano.
Día 4
Francia
Vienne fue romana antes que francesa y todavía tiene el templo de Augusto en medio de la plaza y un teatro para once mil personas en la ladera. Por la tarde, cata de tinto con chocolate en Villa Caroube: suena raro y funciona, porque los tintos del norte del Ródano tienen la acidez que el chocolate necesita.
Día 5
Francia
Enfrente de Tournon está la colina de Tain l'Hermitage, que es una pared de granito tan empinada que hay que trabajarla a mano y sujetar la tierra con muretes. De ahí sale el Hermitage, uno de los tintos más caros de Francia. Se cata. También se puede subir andando o tomar el tren de vapor que sube por el valle del Doux.
Día 6
Francia
Durante casi setenta años los papas no vivieron en Roma sino aquí, y el Palacio de los Papas sigue siendo el edificio gótico más grande del mundo. A quince kilómetros está Châteauneuf-du-Pape, que se llama así porque el vino se lo hacían a ellos. La cata es en una de las bodegas históricas de la denominación.
Día 7
Francia
Van Gogh pintó aquí trescientos cuadros en quince meses, y se puede recorrer la ciudad parándose en los sitios exactos desde donde los pintó. También está Les Baux de Provence, un pueblo encaramado a una cresta de roca blanca, con sus vinos de sol del sur.
Día 8
Francia · desembarque
Desembarque por la mañana. El aeropuerto de vuelta es Marsella, a una hora. Si quieren quedarse unos días más por la Provenza, lo armamos en la llamada: es más barato hacerlo ahora que después.
Las preguntas que de verdad se hace quien va a subir a este barco. El resto lo resolvemos contigo en la llamada.
El Ródano se navega de primavera a otoño. En verano la Provenza huele a lavanda y hay más luz que en ningún sitio; septiembre y octubre son la vendimia, con las bodegas en plena faena. Las fechas exactas las vemos juntos en la llamada.
No vuelves al punto de salida: embarcas en Lyon y desembarcas en Arlés, doscientos kilómetros más al sur. Vuelas a Lyon y regresas por Marsella, a una hora de Arlés. Son dos aeropuertos distintos, y lo tenemos en cuenta al armarte los vuelos.
Es lo que le da nombre al viaje: en Lyon la copa todavía es Beaujolais ligero, en el norte del Ródano aparece el Hermitage, y al sur ya es Châteauneuf-du-Pape. La luz, el clima y el vino cambian con la latitud, y se nota día a día.
El crucero es internacional: a bordo se habla inglés, y las catas son con enólogos internacionales. Nosotros te preparamos y te acompañamos en español de principio a fin — antes de salir, para armar los vuelos, y durante el viaje si surge cualquier cosa.
Hay salidas en bici varios días por la ViaRhôna, la ruta que sigue el río, y las bicicletas son del barco, no se alquilan aparte. También se puede hacer todo a pie o en autobús: nada es obligatorio.
Ropa cómoda de día para las excursiones y la bici, y algo de abrigo ligero para las noches en cubierta —en la Provenza a veces sopla el mistral y refresca—. Para cenar, elegante informal; hay una noche de gala opcional. Calzado que agarre para los adoquines y las cuestas.
por persona en camarote doble, tasas incluidas
En un crucero fluvial las excursiones ya vienen dentro; es lo que hay que mirar antes de comparar dos viajes por el número.
Si viajas solo: el camarote doble para una persona cuesta un 50 % más que la tarifa por persona. En las suites, el doble. Pregúntanos por las salidas con suplemento reducido: no están en todas las fechas.
Media hora por videollamada, en español y sin compromiso. Salimos de ahí sabiendo si la Provenza les sirve, en qué fecha y cuánto cuesta de verdad con los vuelos puestos.
Media hora por videollamada, en español y sin compromiso.