Día 1
Porto
Portugal · embarque
Subes a bordo por la tarde en Porto. El AmaDouro amarra en la orilla de Vila Nova de Gaia, la de las bodegas de oporto, y esa primera noche el barco no se mueve: se cena a bordo con la ciudad encendida enfrente.
El barco navega de noche. Amaneces atracado frente a laderas que alguien talló en terrazas hace trescientos años para que la vid pudiera agarrarse a la piedra.
Sales de Porto y vuelves a Porto. En medio, el río sube hasta la frontera con España y baja otra vez, así que ves las mismas laderas dos veces y con dos luces distintas.
Línea a trazos: lo que navega el barco. Punteado fino: las excursiones por tierra — Lamego y Salamanca no son puertos. Ida y vuelta: el mismo tramo se recorre dos veces, con dos luces distintas.
Las excursiones de cada puerto están incluidas en el precio del crucero. Donde hay varias, eliges una: no se hacen todas el mismo día.
Día 1
Portugal · embarque
Subes a bordo por la tarde en Porto. El AmaDouro amarra en la orilla de Vila Nova de Gaia, la de las bodegas de oporto, y esa primera noche el barco no se mueve: se cena a bordo con la ciudad encendida enfrente.
Día 2
Portugal
Régua es el pueblo desde el que se despachaba el vino río abajo cuando todavía se bajaba en barcos rabelo. Desde ahí se sube a la Casa de Mateus, el palacio barroco cuyo perfil lleva décadas en la etiqueta del rosado, con sus jardines de boj recortado. La visita termina con una cata de los vinos de la región.
Día 3
España
El río deja de ser portugués. Desde el muelle se sube a Castelo Rodrigo, una aldea amurallada en lo alto de un cerro, de calles estrechas y piedra gastada. Se puede llegar en autobús o subir andando entre los viñedos, y en las dos se acaba probando los vinos y los productos de la zona.
Día 4
España · desde Vega de Terrón
Día completo en tierra. Salamanca es Patrimonio de la Humanidad y está construida entera en piedra de Villamayor, que al atardecer se pone dorada. Se recorren los edificios de la universidad —la más antigua de España—, la Catedral Nueva, la Casa de las Conchas y la Plaza Mayor. Después, cata de los vinos de la zona.
Día 5
Portugal
El corazón del Alto Duero, y para mucha gente el mejor día del viaje. Se come en la Quinta da Avessada, una casa que además es museo del vino: la comida es portuguesa de verdad, hay música en vivo y se explica cómo se hacía el oporto cuando todo se pisaba a pie. Por la tarde, cata del vino generoso en una quinta del valle.
Día 6
Portugal · desde Régua
Lamego tiene un santuario, el de Nossa Senhora dos Remédios, al que se sube por una escalera barroca de casi setecientos peldaños. Se puede subir andando o llegar arriba en autobús. Luego se prueban las cosas de aquí: el presunto, las bôlas de Lamego y el espumante, que se lleva haciendo en esta zona desde antes de que nadie hablara de vino espumoso portugués. Se come en una quinta.
Día 7
Portugal
De vuelta en la ciudad, con el día entero por delante. El centro histórico es Patrimonio de la Humanidad: la Catedral y la estación de São Bento, con sus veinte mil azulejos contando batallas. Hay cata de oporto en cualquiera de las opciones. Y está Guimarães, donde nació Portugal, con la cata en la Quinta de Sezim. Al caer la tarde, el barco navega por el Duero con la ciudad iluminada.
Día 8
Portugal · desembarque
Desembarque por la mañana. Si quieren quedarse unos días más en Porto o en Lisboa, lo armamos en la llamada: es más barato hacerlo ahora que después.
Las preguntas que de verdad se hace quien va a subir a este barco. El resto lo resolvemos contigo en la llamada.
El Duero se navega de primavera a otoño. La primavera llega verde y con menos calor; septiembre y octubre son la vendimia, con las laderas encendidas y las quintas en plena faena. El verano es más caluroso. Las fechas exactas las vemos juntos en la llamada.
El Duero está represado y se sube y baja por esclusas: la de Carrapatelo salva treinta y cinco metros de golpe, de las más profundas de Europa. Se cruzan desde la cubierta, con el barco encajado entre dos muros de hormigón. Es de las cosas del viaje que nadie se pierde.
El crucero es internacional: a bordo se habla inglés, y las catas son con enólogos internacionales. Nosotros te preparamos y te acompañamos en español de principio a fin — antes de salir, para armar los vuelos, y durante el viaje si surge cualquier cosa.
Se vuela a Porto (aeropuerto Francisco Sá Carneiro, OPO). Del aeropuerto al barco hay veinte minutos. Si quieres llegar un día antes o quedarte después —en Porto o en Lisboa—, te lo dejamos armado: se organiza mejor y más barato desde ahora.
Ropa cómoda de día para las excursiones y algo de abrigo ligero para las noches en cubierta, que refrescan junto al agua. Para cenar, elegante informal; hay una noche de gala opcional. Calzado que agarre para los adoquines de los pueblos y la subida a las quintas.
El barco navega sobre todo de noche y amanece atracado, así que las mañanas y las tardes son para la excursión que elijas o para quedarte a bordo, en la cubierta con vistas al río. Nada es obligatorio: se puede hacer todo o no bajar del barco un día y no pasa nada.
por persona en camarote doble, tasas incluidas
En un crucero fluvial las excursiones ya vienen dentro; es lo que hay que mirar antes de comparar dos viajes por el número.
Si viajas solo: el camarote doble para una persona cuesta un 50 % más que la tarifa por persona. En las suites, el doble. Pregúntanos por las salidas con suplemento reducido: no están en todas las fechas.
Media hora por videollamada, en español y sin compromiso. Salimos de ahí sabiendo si el Duero les sirve, en qué fecha y cuánto cuesta de verdad con los vuelos puestos.
Media hora por videollamada, en español y sin compromiso.