Día 1
Burdeos
Francia · embarque
Subes a bordo en Burdeos. El barco amarra en pleno centro, a un paseo del Puerto de la Luna, así que la primera tarde se puede salir a caminar antes de cenar. Esa noche no se navega.
Es el único crucero que se mete por los dos ríos a la vez. El Dordoña lleva a Saint-Émilion; el Garona, al Médoc. Los dos se juntan justo enfrente de la ciudad.
Sales de Burdeos y vuelves a Burdeos. En medio, el barco baja por la Gironda y sube por el Garona, así que se duerme casi cada noche en un pueblo distinto y ninguna denominación queda a más de media hora del muelle.
Línea a trazos: lo que navega el barco por el estuario. Punteado fino: Saint-Émilion, que no tiene muelle y se visita desde Libourne. La horquilla: Burdeos está donde el Garona y el Dordoña se juntan en la Gironda — por eso duermes en el Médoc una noche y en Saint-Émilion la siguiente.
Las excursiones de cada puerto están incluidas en el precio del crucero. Donde hay varias, eliges una: no se hacen todas el mismo día.
Día 1
Francia · embarque
Subes a bordo en Burdeos. El barco amarra en pleno centro, a un paseo del Puerto de la Luna, así que la primera tarde se puede salir a caminar antes de cenar. Esa noche no se navega.
Día 2
Francia · desde Libourne
Saint-Émilion es un pueblo de piedra caliza sobre una colina, y debajo tiene una iglesia entera excavada en la roca. Alrededor, las parcelas más caras del Dordoña. La visita se puede hacer andando o en bicicleta entre las viñas, y en una de las tres opciones se cata un Grand Cru Classé.
Día 3
Francia
Segundo día en Libourne, y este va de lo de todos los días. El mercado al aire libre es de los grandes de la zona y se prueba lo que haya esa mañana. También se puede ir a un molino de agua antiguo a ver cómo se hacía el pan, o subir andando a un viñedo del Château Boutinet y comer allí vino con tapas.
Día 4
Francia
La ciudadela de Blaye la levantó Vauban para tapar el paso a Burdeos por el río, y hoy es Patrimonio de la Humanidad. Por la tarde se puede pedalear por la orilla entre pueblos medievales. El día termina en una fiesta del vino con música francesa en vivo y los propios viticultores sirviendo lo suyo.
Día 5
Francia
Médoc. De este pedazo de grava salen tres de los cinco primeros grandes crus de la clasificación de 1855, y las fincas están una al lado de la otra a ambos lados de la carretera. Se recorren los châteaux con cata de un Grand Cru Classé, o se sube andando entre las cepas y se prueban los productos de la zona.
Día 6
Francia
El castillo de Roquetaillade lleva en pie desde el siglo XIV y sigue habitado por la misma familia. De ahí se sigue a Sauternes, donde el vino se hace dejando que un hongo pudra la uva a propósito: así sale ese dorado dulce que se sirve con foie. Se cata.
Día 7
Francia
De vuelta a la ciudad, con mañana y tarde. El centro es Patrimonio de la Humanidad y se recorre a pie o en bici; la cata se hace en Les Halles de Bacalan, el mercado que está justo al lado de la Cité du Vin. Por la tarde se elige entre el museo del vino y Les Bassins des Lumières, una antigua base de submarinos donde ahora proyectan pintura sobre el hormigón y el agua.
Día 8
Francia · desembarque
Desembarque por la mañana. Si quieren quedarse unos días más en Burdeos, lo armamos en la llamada: es más barato hacerlo ahora que después.
Las preguntas que de verdad se hace quien va a subir a este barco. El resto lo resolvemos contigo en la llamada.
Burdeos se navega de primavera a otoño. Abril y mayo llegan verdes y con menos gente; septiembre y octubre son la vendimia, con los châteaux en plena faena. El verano es cálido y luminoso. Las fechas exactas las vemos juntos en la llamada.
Es el único crucero fluvial que navega el Garona y el Dordoña, los dos ríos que se juntan enfrente de Burdeos y forman la Gironda. Por eso duermes una noche en el Médoc y la siguiente frente a Saint-Émilion, orillas distintas que en tierra estarían a horas.
Es la ruta con más bicicleta: hay salidas en bici en cuatro de los siete días —por la orilla, por viñedos, por antiguos caminos de hierro— y las bicicletas son del barco, no se alquilan aparte. También se puede hacer todo a pie: nada es obligatorio.
El crucero es internacional: a bordo se habla inglés, y las catas son con enólogos internacionales. Nosotros te preparamos y te acompañamos en español de principio a fin — antes de salir, para armar los vuelos, y durante el viaje si surge cualquier cosa.
Se vuela al aeropuerto de Burdeos (BOD); desde Estados Unidos suele haber una conexión en Europa. El barco amarra en pleno centro, así que del aeropuerto al muelle es un trayecto corto. Si quieres llegar antes o quedarte después, te lo dejamos armado.
Ropa cómoda de día para las excursiones y las salidas en bici, y algo de abrigo ligero para las noches en cubierta. Para cenar, elegante informal; hay una noche de gala opcional. Calzado que agarre para los adoquines y para caminar entre las cepas.
por persona en camarote doble, tasas incluidas
En un crucero fluvial las excursiones ya vienen dentro; es lo que hay que mirar antes de comparar dos viajes por el número.
Si viajas solo: el camarote doble para una persona cuesta un 50 % más que la tarifa por persona. En las suites, el doble. Pregúntanos por las salidas con suplemento reducido: no están en todas las fechas.
Media hora por videollamada, en español y sin compromiso. Salimos de ahí sabiendo si Burdeos les sirve, en qué fecha y cuánto cuesta de verdad con los vuelos puestos.
Media hora por videollamada, en español y sin compromiso.